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  Toponimia

Antes de comenzar a describir cómo es nuestro pueblo y su historia, es necesario explicar de dónde viene su nombre. Existen varias explicaciones al respecto, entre las que podemos destacar varias:

En principio el nombre viene dado por su fundador que fue Rodrigo de Valverde.

A finales del siglo XV ostentó el apelativo de Valverde de Reina, siempre estuvo en la órbita de Reina, primero formando parte de las tierras de su primera donación y después integrada en la Comunidad de las Siete Villas, en donde se incluían sus rentas.

También se dice que se llamó Valverde de Azuaga, denotando su dependencia jurisdiccional de Azuaga como centro. 

En otros tiempos se le conoció como Valverdejo. 

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  Historia Local

Su fundación se atribuye al caballero santiaguista Rodrigo de Valverde, comendador de Valez, por los años 1240 quien, a mediados del siglo XIII, consolidó la ocupación el lugar concediendo diversos privilegios a quienes se instalaran en un reducido caserío o cortijada existente ya en ese punto. La nueva población quedó incluida, dependiente de Llerena, en la jurisdicción de la Orden de Santiago. En 1559, junto con Berlanga, el núcleo se disgregó del Priorato de San Marcos, adquiriendo el título de villa por merced de Felipe II . En 1586 fue segregada definitivamente de los dominios santiaguistas, al ser vendida a Mariana de Córdoba, marquesa de Villanueva del Río, pasando más tarde a incorporarse a la Casa de Alba.

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Para más información sobre la Historia de Valverde, solicita en el Ayuntamiento el libro de Manuel Maldonado Fernández: 

VALVERDE DE LLERENA siglos XIII al XIX

 

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  Patrimonio

La obra más destacada de la localidad es la iglesia parroquial de la Inmaculada Concepción, soberbia realización gótico-mudéjar originaria del siglo XVI, cuya presencia en un enclave de estas características no deja de llamar la atención.

TorreSe trata de construcción sobresaliente, ejecutada en mampostería de piedra y ladrillo en aparejo toledano, con estribos de igual material, de acuerdo con el modelo que se repite en la zona en las parroquiales de Valencia de las Torres, Campillo, Ahillones, Granja de Torrehermosa, etc. La planta es de una sola nave de tres tramos con cubierta de crucería estrellada y angosto atrio deInterior de la Iglesia acceso a los pies. La cabecera es poligonal, ostentando también bóveda (de nervaduras de afiligranando diseño). La separación con la nave se realiza mediante un gran arco apuntado de ladrillo.

Al frente, el edificio presenta tina torre-fachada de extraordinario interés, cuya estructura y características evocan de modo muy directo las parroquiales de la cercana Granja de Torrehermosa, y también la de Palomas y otras realizaciones de estilo mudéjar de la región.

La torre consta de tres cuerpos y remate. El más bajo ostenta en la base una portada adintelada, con pilastras Óculo laterales y hornacina, sobre el que se desarrolla un amplio lienzo de muro de piedra con hiladas de ladrillo, sin otro componente que un pequeño óculo. Un alto friso compuesto por semicolumnas de ladrillo, establece la transición con el angosto cuerpo siguiente, el cual queda compuesto por cuatro arcos ciegos, también de ladrillo. El cuerpo superior o de campanas, de ladrillo igualmente, ostenta (los vanos de medio punto por fachada, con entuarque de columnillas y frontón).

En los costados, el edificio presenta portadas de interés. La de la Epístola consiste en arco carpanel (de ladrillo con archivistas, gablete y alfiz; y la del Evangelio, en arco de medio punto abocinado con otro carpanel inscrito.

Al interior merece destacarse la azulejería que decora el baptisterio, y la propia pila bautismal, pieza granítica agallonada,  datable del siglo XVI.Pila bautismal

Su caserío está compuestos por edificaciones de tipo rural, de una sola planta con doblado, organizadas en calles de trazado regular. Las fachadas, blancas y con zócalos de variadas tonalidades, configuran un panorama urbanístico de atractivo plasticismo.

Entre las muestras de la arquitectura popular cabe reseñar la vivienda de la calle Laureano Cerrato nº 24, interesante realización datable del siglo XVII. Su fachada luce atractivo recerco, encalado como el resto del edificio, compuesto de pilastras laterales y dintel adornado con volutas y otros destellos de inspiración culta, pero de carácter popular. Las ventanas laterales, que se enfatizan sobre un placado en resalte, se cubren con guardapolvo y lucen artísticas rejas de la época.

En la calle Real nº 11 queda una vivienda representativa de finales del siglo XIX. Este tipo deCasa en Calle Real moradas, corresponde a grandes propietarios y vecinos con un “status” social y un nivel económico considerable. Coincide con las clases sociales más elevadas del ámbito rural. Las características principales: dos plantas y “a dos manos”, bóvedas amplias y extendidas por la vivienda, pasillo largo o eje longitudinal (“colada”) que sirve de asiento a cuatro tramos con habitaciones interconectadas, grandes balcones individuales o corridos en número amplio, canalones ornamentados con motivos geométricos o zoomorfos, pronunciada balaustrada que enriquece el aspecto global del conjunto, etc.

La Piedra de la Campana, un lugar de reunión con fuerte valor antropológico. Eran frecuentes lasPiedra de la Campana visitas de niños y jóvenes que hasta allí marchaban para escuchar el curioso sonido de esta gran losa, al ser golpeada con una piedra. El sonido producido era metálico, similar al de una campaña tras ser tañida. La explicación reside en la composición de la propia losa y de la disposición de la misma; sobre otras dos mayores, creando una cavidad entre ambas piezas. El paraje que rodea a este “monumento antropológico” es de singular belleza, al estar recorrido por un riachuelo y al presentarse inmerso en suelo agreste, con centenares de pequeñas afloraciones rocosas graníticas.

 

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  "En Equipo"
VALVERDE DE LLERENA ESTA SIENDO PAVIMENTADO
”A BRAZO PARTIDO”
(Datos y fotografías cedidas por el Diario HOY del día seis de Enero de 1971)

  En el programa de TVE titulado “En Equipo”, con su enorme difusión ha traído la atención de España entera a nuestra parda tierra Extremeña. De buenas a primeras un pueblecito de la provincia de Badajoz, acurrucado temerosamente en el límite de la provincia de Sevilla, ya casi en Guadalcanal, ha tomado la enorme dimensión de popularidad.

De súbito adquiere tremenda importancia e interés a uno de sus vecinos, que se llama, como todos ya saben, Francisco Guardado Durán, taxista de profesión y amante de su pueblo hasta el extremo de quedar enredado en la red de esa dificilísima empresa que aceptó, sin dudar, en desventajosísimas condiciones con solo el afán de engrandecer y mejorar su patria chica, sin reparar en que los límites de tal empresa quedaban fuera de sus humanas posibilidades, y nosotros diríamos que de las posibilidades humanas de cualquier cristiano que, además no fuese brujo.

 La empresa es punto menos que imposible. Pavimentar con cemento calles  con una superficie de seis mil metros cuadrados, en un plazo de siete días, solo puede ser obra de titanes y únicamente titanes podrán llevarla a buen término...y TVE debió pensar que, pese a sus dificultades, pese a dar una cantidad de risa para una obra así, de Extremadura salieron los titanes que asombraron con sus hazañas al mundo entero y en esta ocasión también tenían que surgir arrolladores del sitio mas inesperado, de un pueblecito pequeño que se llama Valverde de Llerena, a seis kilómetros de Guadalcanal, a 27 de la histórica Llerena y de ciento cincuenta de su capital, Badajoz.

Subrayado por el interés y las dificultades que tenía la noticia no dudamos en captarla en su propia salsa, y pese a la gran distancia que nos separa del lugar, el día de Reyes lo hemos dedicado a visitar este precioso pueblo del que hoy se había toda nuestra patria.

Al acercarnos se oye música y gran algarabía, como si el pueblo estuviese en sus mejores fiestas. Por calles de tierra, piedra y barro nos adentramos en su casco urbano.

Una hermosa plaza en la que reina una asombrosa actividad. Camiones, tractores, carros, arena, grava, cemento, piedras; y como  hormigas incansables, un enjambre de personas que van y vienen en aturdidor trajín, entre risas y voces.

Aún no habíamos parado nuestro coche cuando nos abordó una pareja de lindas muchachas para cobrar por el aparcamiento treinta pesetas, todo hay que aprovecharlo para que la empresa pueda llegar a buen fin.

Abriéndonos paso, a tracas y barrancas, conseguimos llegar a un señor para que nos indique en donde esta la figura central de esta gran aventura. Amablemente nos guía por aquel laberinto humano. El señor Guardado está en medio de un nutrido grupo dando instrucciones. Su mono blanco destaca entre los demás variadísimos instrumentos. Todos están trabajando afanosamente, como si se tratase de asunto de vida o muerte.  Las obras han dado comienzo y el pueblo entero es, como hemos dicho, un inmenso hormiguero que colabora en masa con ahínco de fiebre. Hombres de todas las edades y clases, mujeres hechas y derechas, muchachos, niños y niñas, todos son protagonistas de esta asombrosa empresa. Confesamos que al contemplar el espectáculo nos invadió una fuerte emoción producida por aquel colectivo deseo de éxito, aquel querer  vencer por encima de todo tanta serie de dificultades. Sólo el deseo unánime de triunfar en una empresa en la que tiene empeñado su amor propio de un pueblo.

Tras tomar algunas fotografías entramos en contacto con Francisco Guardado, con él están el Alcalde del pueblo, don Valeriano Gómez Martín, el jefe de puesto de la guardia civil con traje de gala, por el día y casi todas las autoridades locales.

Cada cual nos dice algo sobre el acontecimiento. El entusiasmo se refleja en la cara de todos ellos. Todos están contentísimos por la parte de faena que les ha correspondido. La fatiga no hace mella en ninguno de los protagonistas.

Hay que ver aquel entusiasmo para darse cuenta de que no ayudarles es un pecado de hermandad.

SIN MEDIOS MECÁNICOS

     Las doce de la mañana del día seis de enero del 1971, medios mecánicos “ninguno” sólo tractores, brazos y corazones de gente que sabe lo que es lucha y trabajo. A las doce de la mañana comenzaron los trabajos de pavimentación. A las seis de la tarde ya estaba una calle terminada, varias mas estaban en plena actividad. El día era señalado. Era el día que las ilusiones andan sueltas con nostalgia familiares e íntimas.

     Los Reyes Magos también habían dejado en aquellas botas llenas de cemento y barro el precioso regalo de una gran ilusión. No podían dejar mejor presente: Una pieza de trabajo había sustituido la ilusión de los mayores y los juguetes de los niños.

     Ajenos al día mas de 300 hombres y 200 seres más entre mujeres y niños habían formado ese ejército de trabajo. Personas venidas de todos los pueblos cercanos formaban aquella cabalgata, sin luces, sin incienso, sin capas vistosas... Portando un solo bagaje emocionante de entusiasmo y trabajo de hermandad.

     Ahillones, Trasierra, Berlanga, Fuente del Arco, Llerena e incluso Guadalcanal, que no es de nuestra provincia, tenían allí su representación y algunos pueblos más que lamentamos no recordar.

     El Alcalde de Llera fue el primero en enviar un camión de arena, con eso y doce toneladas de cemento cedidas al pueblo comenzaron las obras. Los medios no podían ser más escasos, pero el entusiasmo de todos rebasaría cualquier dificultad.

     Hemos visto estudiantes de medicina en pleno peonaje. Maestras aportando cubos de cemento. Niños manejando grandes picos para abrir zanjas. Mujeres repartiendo café y alegría entre los trabajadores, muchachas ofreciendo galletas y alimentos con alegría de sus sonrisas jóvenes. Un cura párroco, don Eladio Martín, animando a todos y colaborando en lo que se puede... Un pueblo así no puede, no debe fracasar.

     Señor Amestoy, señor de las Casas, ciento cincuenta mil pesetas vale el agua y la arena de esa obra. Ayuden también un poco más, desde estas tierras Extremeñas se lo agradeceremos.

     Día 7 se celebró una misa de campaña en la que se pidió por el éxito de la empresa. Fue emocionante y Dios lo tendrá en cuenta.

     Nosotros, que hemos vivido de cerca  la falta de medios que padecen, las enormes dificultades que todavía hay que vencer, el titánico esfuerzo que supone para todos llegar al final, el entusiasmo arrollador que les alienta, confiamos como única solución el milagro que tiene que brotar, pues no cabe duda que en esta obra terminada se podría llamar ¡El milagro de Valverde de Llerena!

Fiesta al final del equipo...

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